SIEMPRE LAS ÚLTIMAS

Tengo cita con el médico para una prueba que necesito hacerme. Por la noche mi hijo empieza con fiebre…es la ley de Murphy. Cambio la cita para otro día. Ilusa de mí no miro el calendario. Dos días antes de mi cita me salta un recordatorio de que tengo cita con el alergólogo de mi hijo. Ohhh, no!!. Otra vez?? Pues sí, otra vez a cambiar mi cita (menos mal que es por el privado que si no me darían para el año siguiente…)

Estos son cosas normales. Son lo que yo llamo "cositas de madres". Con hijos nunca puedes hacer planes; o los haces pero con los dedos cruzados para que todo salga bien. Hasta ir a una cita médica y que no pase nada que lo impida es para hacer una fiesta.

Al final, siempre nos dejamos para las últimas. No por que nos guste; sino por agotamiento muchas veces. A ver, ¿por qué nos comemos las sobras de la comida de nuestros hijos?, pues por no hacer una comida sólo para nosotras. Estamos cansadas. Todo el trabajo que nos ahorremos pues oye, bien está…

Yo lo reconozco, soy una de las que me dejo para lo último. No me consuela que mis amigas y todas las mamis que conozco estén en la misma situación que yo. No me consuela nada. A veces pienso, ¿pero es que ésto de intentar hacer mil cosas y llegar a todo viene de fábrica en la mujer?; pues he llegado a la conclusión después de oir a muchas mujeres en mis sesiones de coaching que no, que no somos nosotras. Todavía nos miran mal y nos critican cuando reivindicamos algo que creemos justo y cuando nos plantamos ante lo que consideramos un abuso. Desafortunadamente nos sentimos así porque es lo que se espera de nosotras; lo que la sociedad nos impone; lo que nuestros maridos dan por hecho…cuando somos conscientes de que no podemos con todo, cuando nos plantamos porque trabajar, cuidar de la casa, de los hijos, de la alimentación de la familia, de hacer los deberes, y si puede ser que estés mona y que te cuides pues oye, mejor que mejor. ¿No se nos está yendo ésto un poquito de las manos…?

Madres que nos sentimos mal por haber dejado nuestros trabajos para cuidar a nuestros hijos. Sentimos la presión y muchas críticas (la mayoría de nuestro entorno cercano) por no trabajar y no aportar economicamente en el hogar. Sentimos tristeza por haber renunciado a nuestras carreras. Tenemos miedo a un futuro incierto. Nos sentimos poco valoradas porque el trabajo que realizamos en casa no se ve y a la vez estamos exhaustas y a veces sumidas en una rutina monótona.

Madres que nos sentimos mal porque trabajamos y disponemos de poco tiempo para estar con nuestros hijos. Vemos cómo estos reclaman nuestra atención y sufrimos por el poco tiempo que podemos darles. Además de que realizamos el trabajo de fuera, también nos encargamos de la mayoría del de dentro de casa. Nos sentimos agotadas y con una sensación de no llegar a nada. De hacer todo de prisa y vivir al borde del abismo. 

Es muy difícil encontrar un equilibrio; lo se, pero se puede. Tenemos que lograrlo. Para ello tenemos que dejar de ser las últimas. Hay que ir escalando posiciones para encontrar un sitio cómodo para nosotras. Un sitio donde encontremos la armonía de poder sentirnos en paz.

De todo esto va este blog. De la lucha de las mujeres que somos madres por conciliar y tener tiempo para la familia y para nosotras; de anécdotas y cositas de madres con un poco de humor, para visibilizar las cosas con las que nos enfrentamos día a día.